El invierno que me fui a vivir a Viena el sol se escondió durante siete meses. Ese año se publicó Dummy.
Pasé aquel primer invierno escuchando ese disco, cómo no terminé colgada de una viga, aún no lo sé.
Hoy, soplecientos años más tarde, he escuchado de nuevo aquella voz de invierno nevado, en primavera: en el Primavera Sound.
No sólo la voz de Beth Gibbons es fuera de lo común sino lo que la cantante hace con ella. Es narcótica, doliente y adictiva.
Beth Gibbons canta en clave de tristeza.
Antes de Portishead han actuado los electrochachis MGMT y después De la Soul. Pero para elenco el nuestro: Mendi cantando subida a una valla, Ruth con gafas de sol, Bruno, Dj. Hugo, Guille, María y su maría, valga la refumancia.
El concierto de Portishead nos ha puesto a todos la carne de pavo y, a pesar de que no acudiría a esta mujer para pedirle consuelo si me dejara un novio, Beth Gibbons es, en mi opinión, la voz femenina más importante de la década de los 90.
Y eso, que son las 5 de la mañana, acabo de llegar a casa y tengo que hacer la maleta porque mañana a mediodía, directamente desde el trabajo, vuelo a Sevilla para seguir de conciertos, esta vez Territorios.
Es que es un no parar…
viernes, 30 de mayo de 2008
miércoles, 28 de mayo de 2008
El balcón de Daniela
Cada mañana sale a escoger el par que llevará ese día. A veces va a por ellos a medio vestir: con calcetines de colores, falda y camiseta interior y ella sabe que tiene un aspecto ridículo. Nadie va a verla, nadie; no a esas horas; pero ella ha tenido el valor de salir al mundo sin importarle su imagen y se siente atrevida y fuerte. Y entonces sonríe.
Hay días en que Daniela va al armario de los zapatos con medias encajadas en lo alto de los muslos y ropa interior negra. Nadie va a verla, pero ella se siente de nuevo atrevida y entonces también sonríe.
Daniela nunca ve a otras personas desde su balcón.
Es como si no hubiera nadie al mismo tiempo que ella en esos edificios; como si los que allí viven, se turnaran para ser los protagonistas de la película de aquel patio. No hay ruidos.
Daniela se despierta todas las madrugadas con los gritos de las gaviotas y se acuesta con el lamento de un buque.
Los fines de semana Daniela toca el piano para todos.
Nunca nadie se ha quejado ni ha pedido que repitiera una pieza.
Cuando tiende su ropa observa la de los demás e imagina sus cuerpos; se fija en sus camisas e imagina sus trabajos. Si ve algún vestido colgado un domingo piensa en que alguna mujer fue a una fiesta, tal vez, el día anterior.
Daniela sabe quien cocina bien, quien fuma y quien está muy solo; quien tiene gatos o cuida las plantas.
Por las noches Daniela saca sus zapatos al balcón y les desea buenas noches a todos.
lunes, 26 de mayo de 2008
De verdad, cómo me gustan.
Ya del concierto en el Sidecar salí muy enamorada de todo el grupo, pero si yo voy por la calle y me encuentro esto, me agarro al tobillo de Pucho y me llevan arrastrando hasta la Fnac.
domingo, 25 de mayo de 2008
¿Humor amarillo?
A veces voy a conciertos de grupos de los que sólo he escuchado una canción, o voy a ver películas sin saber de qué van bastándome como referencia el director o algún actor.Ayer fui al teatro sin tener ni idea de qué iba a ver.
JUMP se representa desde el 20 de mayo en el Teatre Victoria de Barcelona. (Dadle al video, por favor)
La obra en cuestión es una versión cómico-musical de la casa de la pradera con mensaje de arte marcial y banda sonora en clave de heavy.
En la familia Jump, cada uno de los miembros incluidos la niña y el abuelo, domina un arte de combate.
Yo estaba clavada en mi butaca viendo como a mitad de una lucha con espadas cambiaban las luces, sonaban guitarras eléctricas y toda la familia se ponía a bailar rock.
De vez en cuando giraba mi cabeza hacia Yago que me preguntaba con la mirada “¿qué me has traído a ver?” y yo ponía carita de buena queriendo disculparme con un “luego te invito a cenar”.
La representación se retorcía en su absurdo cada vez más con referencias a los payasos de circo occidental, al Dr Jeckyll y Mr. Hyde, el alcoholismo y la mafia china.
La temperatura del teatro bajaba de una forma cruel y constante.
Escena de amor entre la niña china, una sobrina bastarda de Jackie Chan, y el ladrón con pelo afro que había entrado a robar. Guitarras de Gary Moore.
Por unos minutos vi tambalearse una amistad de 20 años.
Las luces se apagan, batalla con espadas láser, el metal retumba en el teatro.
Llega el turno de las acrobacias, el abuelo chino empieza a subir por las paredes y dar saltos mortales por los aires.
No estoy preparada para el arte conceptual a este nivel.
Me olvidé de la obra y me dediqué a pensar en mis cosas, estructuré un discurso para la cena, ordené mis ideas y esperé pacientemente a que aquella locura terminara.
Setenta y cinco minutos de saltos y locura oriental. De allí nos adentramos en el Raval, para cenar, beber y hablar mucho.
Cuando llegué a casa me acordé de los chinos acróbatas y pensé en cómo reconforta pensar que siempre hay alguien que está peor que tú.
martes, 20 de mayo de 2008
NICER DICER
Antes de entrar en el mundo del trabajo, del vino caro, del pago de hipotecas/alquileres y del “a mí es que me gusta hacer cosas de día” lo que nos gustaba a todos era salir de noche hasta reventar.
Mis padres tenían una casa en la Costa Brava y todos lo viernes se iban hasta el domingo por la noche.
No es que confiaran en mí, es que preferían no saber.
Mi casa se convertía en el cuartel general para las juergas con mis amigos. Primero íbamos al Classic, un bar donde jugábamos al futbolín y bebíamos Voll Dam, después al mítico Toque BCN y cuando cerraban volvíamos a casa, parándonos en parques para columpiarnos en los balancines, reír y ver salir el sol.
En casa desvalijábamos el mueble bar de mis padres seguíamos poniendo música y bajábamos las persianas. Algunos de nosotros caían dormidos (nunca entenderé cómo lo conseguían) otros, incapaces de formar frases con sentido encendíamos la televisión y con los ojos como paelleras para doce veíamos la teletienda.
Era terrible, aquellos anuncios duraban veinte minutos, los productos eran absurdos, el doblaje estaba tan mal sincronizado que parecía montado por un sordo. Siempre asocié el bajón con la teletienda.
Aquella publicidad para gente sin criterio, sin gusto y sin vida social era el castigo para los excesos de droga, alcohol y música indie.
Vaya si pagamos el precio…
El fin de semana terminaba con una sesión a contrarreloj de limpieza, ventanales abiertos y mi madre preguntando al volver por qué no me había comido los filetes de lenguado que me había dejado en la nevera.
Han pasado muchos años y, por encima de que mis amigos tengan hijos, el Toque BCN ya no exista o de que los grupos que yo escuchaba se hayan pasado a la electrónica, lo que me ha hecho darme cuenta de que todo aquello acabó es que…
YA TENGO UN NICER DICER!!!
Este cacharro corta verduras, fruta, queso, huevos duros y todo lo que le pongas en cuadraditos de dos tamaños distintos, se limpia súper fácilmente y cada día lo utilizo aunque no lo necesite.
Estoy convencida de que Vincenzo Natali se inspiró en este maravilloso artilugio para filmar la primera escena de su famosa película.
Estoy encantada con mi Nicer Dicer it’s so quick, easy and safe!
El tiempo pasa que es una barbaridad…
Mis padres tenían una casa en la Costa Brava y todos lo viernes se iban hasta el domingo por la noche.
No es que confiaran en mí, es que preferían no saber.
Mi casa se convertía en el cuartel general para las juergas con mis amigos. Primero íbamos al Classic, un bar donde jugábamos al futbolín y bebíamos Voll Dam, después al mítico Toque BCN y cuando cerraban volvíamos a casa, parándonos en parques para columpiarnos en los balancines, reír y ver salir el sol.
En casa desvalijábamos el mueble bar de mis padres seguíamos poniendo música y bajábamos las persianas. Algunos de nosotros caían dormidos (nunca entenderé cómo lo conseguían) otros, incapaces de formar frases con sentido encendíamos la televisión y con los ojos como paelleras para doce veíamos la teletienda.
Era terrible, aquellos anuncios duraban veinte minutos, los productos eran absurdos, el doblaje estaba tan mal sincronizado que parecía montado por un sordo. Siempre asocié el bajón con la teletienda.
Aquella publicidad para gente sin criterio, sin gusto y sin vida social era el castigo para los excesos de droga, alcohol y música indie.
Vaya si pagamos el precio…
El fin de semana terminaba con una sesión a contrarreloj de limpieza, ventanales abiertos y mi madre preguntando al volver por qué no me había comido los filetes de lenguado que me había dejado en la nevera.
Han pasado muchos años y, por encima de que mis amigos tengan hijos, el Toque BCN ya no exista o de que los grupos que yo escuchaba se hayan pasado a la electrónica, lo que me ha hecho darme cuenta de que todo aquello acabó es que…
YA TENGO UN NICER DICER!!!
Este cacharro corta verduras, fruta, queso, huevos duros y todo lo que le pongas en cuadraditos de dos tamaños distintos, se limpia súper fácilmente y cada día lo utilizo aunque no lo necesite.
Estoy convencida de que Vincenzo Natali se inspiró en este maravilloso artilugio para filmar la primera escena de su famosa película.
Estoy encantada con mi Nicer Dicer it’s so quick, easy and safe!
El tiempo pasa que es una barbaridad…
sábado, 17 de mayo de 2008
A quien le guste el vino que levante la manooooooooooo
Anoche el Club Catavinos Olimpo celebró las 100.000 visitas en su web.
Entendidos, borrachos y simpatizantes nos reunimos para beber, comer y reír.
Javi fue el super anfitrión (la Preysler es una rancia a su lado) pero estuvo cubierto en todo momento por Sandra que estaba guapísima y encantadora; Eladi que sirvió y aleccionó, Fede y su tremenda sonrisa (ke hacer?) y Juli que llevaba un pedazo de cámara que de momento no sabe utilizar.
Yo me llevé amiguetes y la verdad es que se sintieron muy a gusto.
El Club Catavinos no es uno de esos grupos de gente estirada que habla de vino como si todo lo demás no importara. Los de este club son gente sencilla, del barrio; los hay que saben y los hay que aprenden, pero todos son más amantes de la risa que de la uva.
Para mí la mejor copa fue la de Viña Tondonia blanco. Es viura y malvasía y me supo a roble y a fruta ácida al final, más viejo que los blancos habituales, con un colorcito de ámbar muy bonito. Qué joya…
jueves, 15 de mayo de 2008
Fragile
Yago hizo su primer corto a los 14 años, íbamos juntos al cole. Entonces él quería vivir del cine y yo del deporte.
Yago vive del cine.
Yo me he roto todos los huesos y tengo que pagar para ir a un gimnasio.
Este video que presenta el nuevo trabajo de Savia es lo último que ha hecho Yago. A él no le gusta como ha quedado, que tenía cuatro duros de presupuesto -dice-, que cumplió y ya.
De todas formas ahí están sus detallitos, como que los instrumentos sean verdes, que el suelo esté mojado o que los integrantes de este grupo metalero vayan vestidos como maniquíes de H&M.
La canción no es mi rollo, aunque el principio me recuerda la entrada del Roots Bloody Roots de Sepultura y me entran nostalgias juveniles.
De todas formas lo ha hecho mi amigo y ya sólo por eso a mí me encanta.
Yago vive del cine.
Yo me he roto todos los huesos y tengo que pagar para ir a un gimnasio.
Este video que presenta el nuevo trabajo de Savia es lo último que ha hecho Yago. A él no le gusta como ha quedado, que tenía cuatro duros de presupuesto -dice-, que cumplió y ya.
De todas formas ahí están sus detallitos, como que los instrumentos sean verdes, que el suelo esté mojado o que los integrantes de este grupo metalero vayan vestidos como maniquíes de H&M.
La canción no es mi rollo, aunque el principio me recuerda la entrada del Roots Bloody Roots de Sepultura y me entran nostalgias juveniles.
De todas formas lo ha hecho mi amigo y ya sólo por eso a mí me encanta.
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