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lunes, 16 de febrero de 2009

Ahí te quedas.



Ayer salí a la calle dispuesta a batir mi urban record de los 10km. Eso consiste en correr veloz entre modernos uniformados*, pakistaníes, prostitutas, yonkies y erasmus: callejonear a 5min/km como en un videojuego, ver caras de diferentes colores y, cuando ya han pasado rápidamente por mi lado, inventarme una historia sobre su vida.

Eso es lo que hago cuando corro por el Raval.

Desde hace poco existe un nuevo obstáculo en este entretenimiento, y son las excursioncitas culturales que algunas empresas turísticas utilizan para sacar pasta a los nuevos ricos de la literatura. Devotos de Dan Brown y otros criminales dedican su tiempo libre (fuera del viaje organizado/crucero de agosto) a perseguir los detalles de la basura que leen por las ciudades que la inspiraron.

Así, en el Raval, tenemos ahora a hordas de merluzos que buscan el dichoso cementerio de los libros olvidados de La sobra de la ventosidad, perdón, del viento, de Carlos Ruiz Zafón.

Quedaos en casa y seguid viendo la tele, por favor.

Como decía, esquivaba a mis moritos y a esta gente cuando me di cuenta de que se me desataba el cordón de mi maltrecha zapatilla. Me agaché para evitar pisar una caca con él y luego repartirla por mis deditos y, al terminar el doble lazo alcé la mirada y ahí estaba él.

Mi ex.

Yo llevaba el pelo sudado y recogido, una camiseta nike dry fit, unas mallas negras de licra, calcetines de deporte, zapatillas y un brazalete para el iPod.

- ¿Adónde vas? Dijo él obligándome a recordar aquella pregunta que tanto escuché de boca de mis amigos “pero qué ves en ese tío?, si es imbécil”

- A una comunión- Contesté yo

- Je je… estás igual que siempre- "Mentira, estoy buenísma y tú estás gordo como un planeta", pensé.

- ¿Qué haces en España?

- He venido a ver a la familia y a hacer un par de cosillas.

- Ya. Bueno, me voy que si no cogeré frío.

- Oye, podríamos tomar algo antes de que vuelva a irme, así me cuentas qué tal te va a ti.

- No sé, es que ando fatal de tiempo.

- Oye, siento que dejáramos de hablarnos así, ya ha pasado mucho tiempo. Creo que sería bueno para los dos. Piénsalo, vale?

Y seguí corriendo, confundida, parecía una gacela borracha, y me pregunté si quería verle y tomar algo con él, y recordar y recolocarle en mi memoria, en un nuevo lugar de repente…

Tengo la suerte de que todas mis exparejas viven en otros continentes (uno incluso en otra galaxia, diría yo) Pero, en casos como este ¿qué hay que hacer con los ex? ¿Hay que sonreír, ser cordial y tomar un café de vez en cuando, o hay que olvidar para siempre…?

Y decidí que no iba a verle, que era absurdo.

No hay nada que perdonar pero tampoco nada que recuperar.

No nos debemos nada.

Y corrí, y corrí, y corrí…






Nota: El moderno del Raval usa gafas gigantes de pasta negra, lleva flequillo largo pero pelo corto, viste camiseta vieja, un cardigan de su abuelo, un pantalón de pitillo negro o azul eléctrico que le sienta fatal PORQUE ESE PANTALÓN SÓLO LE QUEDA BIEN A LOS ROCK STARS, llevan una bolsa de algodón de publicidad y unas zapatillas Victoria de tela que han metido en una bolsa de basura que ha hecho girar en el aire durante una hora para que (por dios!!!) no parezcan nuevas.

lunes, 29 de diciembre de 2008

CONTRA VIENTO Y MAREA



Un temporal ha azotado estos días la Costa Brava. Mi familia y yo volvimos de allí cuando se cortó la luz y las tejas del tejado comenzaron a volar.
Todo apuntaba a que se iba a cancelar la San Silvestre de Lloret y el sábado lo pasé bebiendo y comiendo todo lo contrario a la dieta de un fondista.
A las 11 de la noche llamé a un teléfono móvil que aparecía en página web de la organización de la carrera para confirmar que se había anulado.

- Qué?
- Es aquí lo de la carrera?
- Son las once de la noche
- Lo siento. No se hace, no? Con la que ha caído…
- Llueva, nieve o granice, la carrera se hace.
- Ya, pues muchas gracias oiga.

Mis padres habían llevado mi maleta a su casa de Barcelona, en el otro extremo de la ciudad, en ella estaban mis abalorios maratonianos.

- Qué
- Madre?
- Son las once y cuarto de la noche
- Lo siento, puedo ir a recoger mis mallas y lo de correr?
- ¿Vas a eso? ¿Cómo?
- No sé, en tren.
- Estás loca hija.

Los Ferrocarriles De la Generalitat me alejan pulcramente del Raval y me llevan a la zona alta. Entro sin hacer ruido y pillo mis zapatillas & Co.
Vuelvo a bajar con los Ferrocarriles.

Lo dejo todo preparadito, mañana madrugo.

En la cama estirada y sin poder dormir dudo de que lo que voy a hacer tenga mucho sentido.

Ni siquiera hizo falta que sonara el despertador, yo estaba como un búho desde las 7.
Huevos revueltos con tomatito y queso, zumo de mandarina, ropa técnica y encima un chándal.
Bicing y a las estación de RENFE, todo está calculado, llegaré a Blanes 45 minutos antes de la carrera, a Lloret con 30 de tiempo, recojo mi dorsal, caliento y corro.

-Señores Viajeros debido a la climatología adversa los trenes circulan con retraso y permanecerán más tiempo del normal en las estaciones. Disculpen las molestias y Felices Fiestas.
- No me jodas!

Durante todo el trayecto vi los efectos del temporal en las playas, que prácticamente no existían, el mar había ganado casi las vías del tren. Contendores volcados, carpas rotas, parecía que hubiera pasado un tornado.
El tren tardó dos horas en llegar a su destino.

11:21 Blanes. Autobús. El conductor estaba recostado en su asiento hurgándose una uña del tamaño del pico de un tucán. Al bus ya no subía nadie. “¿Por qué no arrancamos? Pregúntale. Sé amable, sólo tú vas a correr, él está puteado en este pueblo horrible llevando ingleses gordos de un lado a otro”

- Hola
- Qué?
- Llego a tiempo a la carrera de Lloret?
- ¿Pero cómo vienes a estas horas, si faltan 9 minutos?
- El tren tardó mucho (ahí puse cara de bull dog francés de 3 semanas)
- Yo te llevo rubia

Y como en una película de Guy Ritchie el bus voló como un halcón por el Maresme, levantando ruedas laterales a su paso por las rotondas. Al llegar a Lloret un urbano nos cerró el paso.

- Es por la carrera- dijo

El conductor di un volantazo y giró a la izquierda por un callejón.
- Bájate a la altura de esa furgoneta, verás unas escaleras y corre por el césped, al fondo están las pistas. Suerte rubia.
Quise darle la mano pero me acordé de la uña.

11:29 llego saltando vallas a la carpa de los dorsales gritando mi nombre.
- Però quin número tens, noia?
- No lo séeeeeeeeeeeeeee el maldito tren no llegaba nunca.

No había nadie más recogiendo dorsales ni chips así que los que los entregaban se desplegaron: uno buscaba mi nombre en los listados, otro revolvía en una caja cazando imperdibles y otro me cogía la mochila.
BANG!!! La salida!
Mierda el chándal! Correré con él, dame el dorsal!!!
Volé hacia la salida, todo el pelotón de la cola avanzaba ya unos metros por delante de mí y ahí aparecí yo gritando a los cámaras que me daban la espalda “apartaaaaaaaaaaaaad", agitando los brazos y con el dorsal arrugado en la mano derecha.
…
…
Corrí, corrí y corrí avanzando a unos y a otros. Un tipo empujaba un cochecito con un bebé, sí hombre! Zas, le paso, viejetes, niños, que voooooooooooooy, chicas, ja! Apartad!
Llego al paseo marítimo y veo llegar a los que ya vuelven: José Luís Blanco, cambia de peluquero por dios!; Reyes Estévez, Miquel Quesada, Toni Robledo y un porrón de keniatas. De repente, no!!!! Una chica!!! pero si me falta un montón por llegar!!!
Sigo, arf arf… mierda el cordón! He tenido dos horas para atarlos bien!!!! Uno dos tres… segundos y medio. Sigo arf arf…
Qué calor con el chándal!!! Y qué gorda se me debe ver…

Mi Nike Plus dice que ya he llegado pero un señor con un cartel me dice que me queda un kilómetro.
Venga ratonaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…

Al final llegué batiendo mi propio récord.
En la llegada me encontré a Jaume.
- Vuelves a Barcelona? Te llevo, voy con unos amigos pero hay espacio para ti también.

Y ahí estaban sus amigos, Reyes Estévez, Miquel Quesada y Toni Robledo.
Con lo mal que lo pasé a la ida…

martes, 16 de diciembre de 2008

INVENCIBLES


Anteayer lo mejor (o lo peor) de la blogosfera de aventuras se reunió para deslomarse en la mítica Asics Eternal.
Como la página es una basura, explicaré en qué consiste.
Las Asics se disputan en lugares de todo el mundo: Panamá, Tanzania, Australia, Argentina y cómo no, Castellbisbal.
El humilde lema de la carrera es SI LLEGAS SERÁS INVENCIBLE SI NO…HABRÁS FRACASADO.
Al carajo el Barón de Coubertain.

Una vez disfrazados de vacas, enfermeras, guerreros escoceses o nerds, los participantes se sitúan en la salida y después de proferir gritos inician un recorrido de 12 km por pendientes imposibles en el lodo, entre troncos, ramas y cacas de oveja y perro pastor.

El caminito está aderezado con pruebas de obstáculos, a saber:
- camiones de balas de paja con una red para destrozarte las manos y llegar a lo alto
- alambradas bajo las que reptar medio sumergido en el lodo
- cilindros gigantes de cemento a los que encaramarse
- un río de agua helada, con piedras y fuerza de agua considerable (te podías agarrar a una cuerdecilla para no acabar de culo en la depuradora)



La organización dispuso para regocijo de los participantes una parada de avituallamiento en la pudimos disfrutar de una dieta recovery de altramuces, vino, ganchitos y aceitunas con hueso. Sí, se adivina cierta ignorancia de las necesidades nutricionales del deportista de élite.

Al terminar todas la pruebas vimos con estupor que había que volver a pasarlas, otra vez alambradas, otra vez camión, otra vez cilindros...

Al pasar la meta, las víctimas de algún ERE de cárceles españolas nos esperaban con mangueras de bombero y agua helada.


Eso sí, al entregar el chip de la carrera recibimos la ansiada recompensa: un bote de detergente para lavavajillas y un plato de fideuá.
El frío que pasamos no se puede explicar. Las risas tampoco.

Las conclusiones son que somos invencibles e imbéciles, que sí es verdad lo de que el deporte une, especialmente cuando puedes meterle mano a todo el mundo para ayudarle a trepar, que vale la pena madrugar para estar entre amigos y que el barro mancha.

jueves, 20 de noviembre de 2008

7:00 AM



Km 1 Los bomberos: Hoy me pondré el jersey nuevo de los dibujitos de Space Invaders, qué mono es…
Km 2 Los mástiles del puerto: Con el dinero de la traducción de Borges debería comprarme unas zapatillas de correr nuevas, la cámara de aire de estas ya sólo es un suspiro… ay no, que le debo pasta a Adriana. Mierda
Km 3 Paseo Borbón: Putos adoquines, un día me mataré aquí.
Km 4 Playa de San Sebastián: Supongo que yo no valgo para ser novia de nadie.
Km 5 Pez de Frank Gehry: Hola pez! Media vuelta, qué hambre, jo…
Km 6 Playa de San Sebastián: Pero no es cierto que no tenga corazón. Sí bueno, rarita soy. Ufff, qué temazo! Y lo bueno que está Brandon Flowers? Será Gay? Sí, no? Ahora todos son gays...
Km 7 Paseo Borbón: ¿Qué miras imbécil? Sí, llevo mallas, con qué quieres que corra, con traje de sardanas????
Km 8 Los mástiles del puerto: Tengo que cambiar de trabajo o matar a esas dos cerdas o… no sé. Me estoy volviendo loca ahí, pero… ¿y si voy a otro sitio y me ocurre lo mismo? ¿Y si es todo culpa mía? ¿Y si soy un fraude?
Km 9 Los bomberos: Me voy a comer un panini de queso, jamón y cebolla. No, me voy a comer dos. Mientras, haré la maleta.
Casita: No quiero ir a trabajar, no quiero ir a trabajar, no quiero ir a trabajar...

domingo, 26 de octubre de 2008

6.500 RUNNING LADIES


Pues eso, que éramos 6.500 mujeres bajo un sol radiante y envueltas en un muy buen rollo generalizado.
Mi caso ha sido distinto: anoche fui a ver jugar a mi malogrado equipo contra el Betis en un partido pésimamente arbitrado en el bar de la peña osasunista.
Este afable local se caracteriza por su ambiente tranquilo, sus bocadillos de lomo con queso y la ausencia de ventilación. Minuto a minuto el humo de los cientos de cigarrillos que ahí se fumaron fue a mi garganta donde sembró un campo de agujas que más tarde atacarían mi necesario descanso.
He pasado una noche infernal de dolor, escupitajos sanguinolentos y sed de agua y de venganza contra todos los fumadores maleducados que nos joden la salud a los que no queremos tener nada que ver con esa porquería.
En fin… que he ido a la carrera sin dormir, con dolor de garganta y de un malhumor considerable.
En la puerta del Parque de la Ciudadela se veía un mar azul y más de 6.000 sonrisas. Mucha mamá con carrito y bebé, mucha bollera radical y mucha atleta profesional.


Algún amigo ha tachado esta carrera de sexista, simplemente diré que hay cosas que de vez en cuando los hombres quieren hacer solos y a las mujeres nos ocurre lo mismo. No creo que haya que buscarle significados más profundos.


Mi tiempo no ha sido muy bueno aunque he llegado en el primer pelotón. Mañana sabré cómo he quedado.


Pues eso, que acabo de llegar y me voy a la Cataluña profunda a comer bolets con mi amigo Eladi, que me instruirá en el arte de la seta y el buen vino.
Buen provecho!

lunes, 22 de septiembre de 2008

Fuimos 9.000...

...los inscritos en la Cursa de la Mercé 2008 aunque terminamos la carrera pocos más de 7.000.
Contrariamente a lo que muchos queréis pensar no fui ni borracha, ni sin dormir ni nada peor...
Resaltaría el detalle de que, en las agrupaciones por dorsales, antes de la salida, ya olía a sudor y a sobaco podrido.

Sensaciones chachis: ver avenidas como la Gran Vía o Marina, siempre abarrotadas de coches, cortadas para nosotros; los semáforos cambiando de color y no tener que parar; los aplausos de turistas y transeúntes, las cabecitas de los corredores que tienes delante subiendo y bajando, ser adelantada por una viejita de pelo blanco, pendientes enormes y asics y no verla más en toda la carrera porque probablemente haya llegado entre los 10 primeros; la imagen del señor vestido con camiseta y pantalón blanco a topitos negros y llevando de la correa un dálmata; el buen rollo que da ver a padres corriendo con hijos; llegar y ver que has hecho 11km en 59 minutos!

lunes, 1 de septiembre de 2008

Lo conseguí


Con una sobredosis de pimientos de padrón y vino malo en el cuerpo; tendinitis en el tobillo derecho y un camino lleno de piedras, batí mi record personal haciendo mi mejor tiempo hasta ahora.

Next: La Cursa de la Mercé.