Mostrando entradas con la etiqueta Teorías. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Teorías. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de mayo de 2011

Tarados




Nunca contesto a números que no conozco.

La gente se enfada a veces diciendo “Jo, era yo desde la oficina, o desde el teléfono de mi prima la tuerta…” Y a mí qué me importa!. Mi teléfono es mío, yo pago las facturas y yo marco las normas. Contesto cuando quiero o puedo a quien me da la gana.

Y esto por qué… Pues porque me he topado con mogollón de tarados. Me he topado con más tarados que nadie que yo conozca… Psicópatas que me han perseguido, me han esperado en la puerta de casa, me ha llamado millones de veces por teléfono, me han mandado mensajes, cartas…

Y yo nunca los vi venir, claro, no es que yo sea imbécil, no parecían perturbados… Pero luego me han perseguido, y no suena muy grave, pero lo es.

Perseguir.

Sentir que mientras conduces como puedes tu vida sin pensar más que en tu entorno, en la gente que quieres o que te da de comer, hay alguien de quien apenas sabes nada que piensa en ti constantemente, que planea encuentros, que escribe cartas, que sueña… que desea…

Pelos de punta.

Bueno, pues a mí me han tocado un carro de locos en la vida.

Los dos más persistentes salieron de aquí.

Opening se fue al garete en 2002, dejando a muchos alumnos con deudas de los cursos que habían financiado y muchos trabajadores (menda lerenda) sin cobrar su sueldo los últimos meses de agonía empresarial.

Pues dos de mis alumnos del centro Opening en el que yo trabajaba, Vanessa V. y Luís L. me han estado persiguiendo desde el año 2000 aproximadamente, me han declarado su amor (ella) y sus deseos repugnantes (él) y ahí siguen, buscándome e insistiendo, después de todo este tiempo, de haberme cambiado de ciudad, de casa 6 veces, de color de pelo y de talla :)

Y por eso dejé de responder a números que no tengo grabados, para evitar más contacto.

Pues hoy he descolgado a un número desconocido para mí, porque estoy buscando piso y tengo varias visitas pendientes con propietarios, porque no me he grabado sus números y porque soy tonta

608 298…

Lo he mirado, he dudado, he pensado… “bah, no seas paranoica, será alguien de Idealista..”

- Sí?

- N?

- Sí

-Hooooooola- así lento y largo…

-¿Quién es?

-Luís.- Lo ha dicho, así, sin más, como si yo estuviera esperándole como él me espera a mí.

-¿Qué Luís?

-Luís de Opening… que no sé por dónde andas… - y se ha reído…

-Tengo que colgar.

-Vale, te llamo luego!

Y me ha dado taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaanta rabia…

Y ahora estoy enfadada conmigo misma y pienso que este hombre, obeso, feo, grasiento y sudoroso, debe estar enfermo de verdad, porque han pasado más de diez años, e insiste… y la verdad es que tengo miedo.

Mierda.


jueves, 15 de enero de 2009

Maldito insomnio



4:50 AM la calefacción demasiado alta, o la nariz tapada o un moco en la garganta, no sé qué me ha despertado. No tiene que ser algo muy importante, cualquier cosa me separa del sueño y entonces, ya está, ya no hay manera de volver a dormir.
Unas cuantas vueltas durante, digamos, treinta o cuarenta minutos y entonces primer truco: el tazón de leche calentita con nestquick.
A la cama.
Nada.
Pipí.
Más vueltas.
Intento leer, no puedo prestar mucha atención, nada me interesa.
¿Una peli? Qué pereza.
Más vueltas, seguro que en seguida lo consigo.
Nada.
Más vueltas.
Salir a correr no es una opción, sólo he dormido tres horas.
Un ajedrez contra la máquina tampoco, con lo rabiosa que estoy no duraría ni tres movimientos.
Las horas pasan y yo cada vez me agobio más.
Mi cabeza, durante todo ese tiempo, funciona como una maléfica ruleta de la suerte: coge cualquier idea y le hace dar más y más vueltas. De todas las opciones siempre, siempre, siempre, se detiene en la más sórdida, en la que conduce a una preocupación mayor. Nunca un pensamiento amable, nunca algo que me tranquilice, sólo pesadillas despierta, con el agravante de que sé que no es un sueño, que forma parte de mi realidad.
Todo está en mi cabeza.
Pero yo no lo controlo en absoluto.
Y lo paso tan mal...

No sé cuál es la maldita explicación, parece que a mi cerebro le diera rabia que esté tan contenta de día y por la noche se vengue llenándome de veneno.
¿Algún psiquiatra entre vosotros que pueda ayudarme?

martes, 12 de febrero de 2008

Yes we can

Cada día está más claro que las nuevas tecnologías tienen más y más poder.
Este vídeo hará que Obama gane las elecciones.



La noticia está aquí

jueves, 22 de noviembre de 2007

Dios los cría y ellos se juntan


… y luego se separan y luego se juntan otra vez...

Nosotros siempre estamos despidiéndonos. Siempre echándonos de menos, regresando, marchándonos de nuevo.
La vida que escogimos...
Visados, pasaportes, abrazos...

Yo acabo de volver, Iolanda debe estar llegando a Guinea, Azpi anda por Lima, ¿Qué es eso, Laia, de que te vas a la OTAN?

Siempre, siempre despidiéndonos…

domingo, 15 de abril de 2007

LA DECISIÓN DE AMAR



Sin duda hay pocas cosas que afecten directamente al individuo, tan complicadas como las relaciones sentimentales. Dejando aparte historias siniestras alteradas por ingredientes de infidelidades, engaños y otros ataques a la seguridad emocional; sin entrar en cataclismos que desembocan en traumas a veces insuperables; centrándonos sólo en esas relaciones de andar por casa, de esas que han tenido nuestros vecinos, nuestros hermanos y nosotros mismos… está claro que son complicadas.
Siempre hay dos versiones, siempre hay dos planes diferentes para un mismo deseo, siempre se quieren cosas distintas y casi siempre se fracasa: o se renuncia a no tener lo que se quiere o se llega al conformismo.
Obviamente existen algunas parejas que funcionan, como hay ingleses que saben cocinar y militares pacíficos.
Pero a mi me encanta generalizar.
En una entrevista que leí a Pedro Zerolo se le preguntaba por el éxito de su relación de pareja. El político respondió que siempre debían darse tres condiciones indispensables, a saber: admiración por los valores del otro, complicidad y pulso sexual.
Totalmente de acuerdo. Sin embargo el ser humano es cambiante y evoluciona (o involuciona) según mil factores que modifican su manera de pensar y su conducta. Todos cambiamos con el tiempo.
Así estos tres pilares básicos deben completarse necesariamente con piezas que los articulen y les den flexibilidad y movimiento.
Las relaciones de pareja son como los tratados entre países. Cada cierto tiempo hay que renegociar las condiciones, establecer nuevas fronteras, reducir el armamento contra una posible agresión y comprometernos a cumplir esas nuevas condiciones.
Hay que comunicarse y hay que comprometerse.
Ahí fallamos muchos de esta generación. Crecemos sobreprotegidos y somos consumistas, individualistas y renuentes a sacrificarnos y esforzarnos. Los que nacimos en los setenta somos “peterpanes”
Cuando la pasión o incluso la fidelidad dejan de ser los motores de la relación hay que potenciar la comunicación y el tiempo dedicado al otro. Entonces es cuando nace la intimidad.
¿Compromiso? Pánico!!! El compromiso bien entendido es, a mi parecer, garantía de calidad, no de durabilidad. Comprometerse a respetarse, a escucharse, a dar atención.
El compromiso se encuentra en los siguientes tipos de amor que describe Robert J. Sternberg:
Amor vacío (presencia de compromiso sin pasión ni intimidad).
Amor de compañeros (presencia de intimidad y compromiso, pero sin pasión).
Amor ilusorio (combina aspectos de pasión y compromiso, pero sin ninguna intimidad).
Amor consumado (cuando los tres componentes están presentes: pasión, intimidad y compromiso).
Las estadísticas, lo que vemos a nuestro alrededor, nos hacen perder la fe en una relación duradera y plena y a menudo apostamos por el “que dure lo que dure pero que sea bueno” Nos entregamos, pero en un plazo breve.
El compromiso provisional es como vivir de alquiler con contratos cortos. Nunca inviertes en el piso porque en cualquier momento te puedes ver llenando la furgoneta de un amigo con tus trastos.

Así que, de acuerdo, hay que comprometerse y eso supone un sacrificio, porque para comprometerse hace falta decidir, asumir ciertos riesgos, aceptar los costes de esa decisión y renunciar a cosas para lograr un objetivo.
La teoría bonita es que, con el tiempo, las recompensas de una buena relación aumentan, y los costes se soportan mejor y se llega a eso, ¿no?, a la felicidad en pareja.
En fin, era sólo una teoría
n