martes, 31 de julio de 2007

DESDE EL CORAZÓN, DE AMÉRICA. Vuelta a San Carlos


Esta mañana dejo Managua sin fecha de vuelta por el momento. Los japoneses, los daneses y los alemanes tienen ahora, la pelota en su campo.

En el aeropuerto horas de espera de nuevo, esta vez por la intensa tormenta, mientras, leo Kafka en la orilla de Haniki Murakami. Gracias Ricard por tan buen regalo.
Durante el vuelo coincido con una cooperante de Banyoles.

En San Carlos de nuevo sin luz, sin agua, sin conexión durante horas y otra vez esa desidia en las caras, en la forma de caminar, en el aire.

Por la tarde tengo una reunión con el equipo, ellos sentaditos, tomando notas y yo hablándoles como una maestra en clase. Les estoy cogiendo cariño, la verdad.
De vuelta al hotel me paro en una granjita a comprar leche, de vaca auténtica, obviously.
- Rositaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, la leche de la cooperantaaaaaaaaaaaaaaaaa
Y es que esto es muy pequeñito, y yo fácilmente reconocible.
31/07/07

lunes, 30 de julio de 2007

DESDE EL CORAZÓN, DE AMÉRICA. El mercado negro


Las horas antes de ir a mi cita con los japoneses han sido una locura preparando toda la documentación que me faltaba, cómo odio las tablas de Excel!
En la entrada de la Embajada los de seguridad te hacen quitarte hasta los empastes, pero ya dentro todo fue bien y salí de allí con una sonrisita de satisfacción.

Después tenía que hacer unas compras, pregunté en la oficina si había otro lugar que no fuera el maldito centro comercial y me dijeron cómo llegar al mercado negro.
La excursión fue genial, caos, nicaragüenses que no iban disfrazados de gringos, nicaragüenses negros del caribe, turcos regentando tiendas de productos chinos; falsificaciones, un policía comprando cd’s piratas, puestos de comida, vendedores ambulantes y reggae sonando por todas partes.
Compré lo que necesitaba y “platiqué” con la gente que me preguntaba de dónde era y qué hacía en esa zona.
Me sentí libre y feliz y poblé mi cerebro de las imágenes del bullicio para las siguientes semanas, en las que vería las mismas caras en San Carlos o las de mis compañeros en las salidas a las comunidades más alejadas.
De vuelta en casa mi tío me preguntó distraído durante la comida:
- ¿Dónde andaba, sobrina?
- En el mercado negro- contesté con una sonrisa.
¿No oísteis los gritos desde allí? Se puso como si le hubiera dicho que había estado cenando steak tartar con Hannibal Lecter.
No estoy acostumbrada a que me digan lo que tengo que hacer y, aunque sé que mi familia simplemente se preocupaba por mí, en aquel momento deseé haber aceptado cualquier otro destino para mi expatriación.

Durante la cena se habló de la comunión de mi sobrino, que está teniendo los mismos preparativos de la boda de Felipe y Letizia.
Mi tía comentó detalles sobre la ceremonia y me recordó que yo estaba, por supuesto, invitada.
- Sobrina, es el 22 de septiembre, no se comprometa para esa fecha
- No iré a la misa, sólo a la fiesta, ya sabe que no soy católica
- Y qué hará mientras tanto fuera de la iglesia????!!!!
- Veré El Exorcista con el portátil
Pero la cena terminó entre risas, porque, ante todo, somos Selva.

Por la noche, es decir, a las 19.30, mi prima y yo fuimos a ver la película de los Simpson, doblada al mejicano.
30/07/07

domingo, 29 de julio de 2007

DESDE EL CORAZÓN, DE AMÉRICA. Las isletas de Granada


Hoy hemos madrugado para ir a la otra casa de mi primo Ricardo. Primero hay que ir hasta Granada que es la ciudad más antigua en pie de toda América Latina. En mi atención, antes de proseguir el camino, hacemos una paradita para que yo pueda ver las casas coloniales, las viejas iglesias y la plaza, igualita que la de su homónima en España.
Me acuerdo de mi viajecito al sur con Laia y Morales.
Volvemos al coche y, después de recorrer 3 kilómetros más, llegamos al lago Cocibolca, el segundo mayor de América Latina (nos gana por poquito el Titicaca) y el séptimo mayor del mundo. Cuando miras desde una orilla, no alcanzas a ver la otra, sólo horizonte azul, por eso los nicaragüenses lo llaman el Mar Dulce. Tiene todo lo que tiene un mar: olas, archipiélagos, fuertes tormentas y… tiburones! Los únicos tiburones de agua dulce del mundo.
Nos acercamos al puerto y llega a recogernos Don Faustino, un señor que trabaja para la familia, en la lancha de mi primo, que lleva el nombre de la abuelita.
El volcán Bombacho erupcionó hace soplecientos mil años y entonces se crearon las isletas de Granada, más de 350 paraísos tropicales de árboles de mango, monos, garzas y una casita por cada isleta.
Una de las isletas pertenece a mi primo y allí pasamos el día, tomando el sol (me he quemado), bañándonos en el lago (he flipado) y bebiendo ron Flor de Caña (me he tajado).
Mi primo Ricardo tiene mi edad, ha pasado 16 años en EEUU y hace poco ha regresado.
Mientras flotábamos sobre colchones de plástico en la piscina, con un ron Gran Reserva en la mano, le comenté horrorizada el incidente de la noche anterior.
- y miráte ahorita, prima, ve a tu alrededor. Aquí todo está al revés, Nicaragua es el único país en el que el corcho se hunde y el hierro flota. Yo amo Nicaragua.
Y yo le di un trago a mi roncito pensando en que ayer por la noche estaba en un tiroteo, ahora en un paraíso de felicidad y lujo; que a la mañana siguiente estaría rodeada de japoneses en la fortaleza tipo Pentágono de su Embajada hablando de millones de córdobas, por la tarde entre el barro y por la noche matando cucarachas en mi cuchitril de San Carlos. ¡Entended que no es fácil que me acostumbre a esto!
29/07/07

sábado, 28 de julio de 2007

DESDE EL CORAZÓN, DE AMÉRICA. Cercadas por las balas


De nuevo a jugarme la vida en la pipilacha rumbo a Managua.
Tres horas de retraso… este país…
Vuelo más o menos correcto, bolsas de aire inevitables pero Lucky Dube en el iPod y muchas ganas de ver a mi gente en la capital.
Después de comentar la semana con la familia y comer con plato y cubiertos mi prima me lleva a la plena civilización: el dichoso mall.
En el centro comercial nos metemos en un salón de belleza y me reconcilio con mi cuerpo. Después de varios días sin ni siquiera un espejo, ya creía que tenía los ojos color café y la piel oscura. Cerré los ojos mientras cuatro suaves manos me devolvían a mi aspecto europeo.
Cenita en casa y nos vamos de copas con sus amigas y los españoles.
Después de cuatro daiquiris de fresa decidimos volver a casa y de repente, en el parking de la discoteca, nos avisan gritando que hay un tiroteo. Con los ojos como tortillas veo a gente correr y oigo, frente a nosotras, hasta diez disparos, gente huyendo, gente persiguiendo a los que huyen, gente parapetada tras los coches disparando y yo agachada, detrás de la pick up, contando a las chicas. Estamos todas.
- Bajá la cabeza, prima!
- Pero, qué carajo es esto???
Y esto es Managua.
Nos metimos en el coche y escapamos de la escena dejando marcas en el asfalto mientras las chicas se comunicaban con el resto para comprobar que todos estábamos bien.
De vuelta a casa, yo miraba por la ventana, pensando, mientras Alejandra y sus amigas reían comentando otros temas, ya habían olvidado lo vivido.
Por el camino, vi a un hombre medio desnudo corriendo como si le persiguiera el diablo, de pronto sí, salió el diablo de un callejón: un hombre armado y les perdí de vista mientras corrían hacia un final en el infierno. Y pasamos de largo, hacia la casa.
- Besito prima, hasta mañana.
Al acostarme, ya a oscuras, escuché a pocos metros de mi pared uno, dos, tres y cuatro disparos.
Esta no es la tierra que recordaba, el país de mi infancia poblado de enormes sandías y árboles frutales, perros, decenas de primos y felicidad.
28/07/07

viernes, 27 de julio de 2007

Paulo Freire


Paulo Freire nació en Recife y trabajó entre pobres que no sabían leer ni escribir.
Tras el golpe militar de 1964 abandonó Brasil para seguir educando a niños y mayores en otros países.
Ahora, entre los niños de las escuelas de Nicaragua, releo esta poesía que le dedicó Sabas Parra.



De Recife nos llegó una brisita
platicando suave de educación...
Por aquel tiempo soñábamos mundos nuevos.
Sures existiendo en libertad y nortes justos.
Maíz sabroso, cuajada y gallopinto suficiente.
Leche para los tiernos y algún oloroso banano.
Frescos de mango y café caliente para todos...
Soñábamos maestros raíces fieles del pueblo
y chavalos recitando la memoria del tiempo
en lindas escuelitas pintadas de rojo y negro.
Soñábamos Centros de Salud con su farmacia,
capacitación sanitaria en cada cuadra y lugar
y en cada verde y lejano rincón de la montaña.
Soñábamos cooperativas creando y socializando
los granos básicos, los quehaceres y el futuro
y mejorando la producción y la esperanza.
Soñábamos sures insumisos de hombres nuevos
que amasen siempre con pasión y con respeto
regalando ternura a la mujer de sus sueños.
Soñábamos un mañana sin comercio injusto,
sin deudas eternas, sin explotados ni oprimidos.
mundo donde la solidaridad vistiese de fiesta
a las gentes y convidase a sonreir al firmamento.
En eso andábamos nosotros
cuando cálida y sin apenas anunciarse
de Recife nos llegó una brisita
platicando suave de educación...
¿Qué cosa es la educación hermana? Preguntamos...
Y la brisita, con trazo firme, escribió en el pizarrón:
La educación es una herramienta
para practicar la libertad,
para cultivar la esperanza,
para desocultar la realidad
para leer el mundo y la vida,
para recuperar la Palabra,
para hacernos personas críticas
y transformar la sociedad.
La educación -siguió anunciando-
es concientización y amor,
es acción y reflexión,
es autonomía y creación,
es diálogo y liberación.
Como bien dicen ustedes
los nicas de corazón:
¡EDUCACIÓN ES REVOLUCIÓN!
De Recife nos llegó una brisita
platicando suave de educación...
De Recife nos llegó una brisita triste,
tristísima, con su definitivo adios...
Sebas Parra, junio de 1997

DESDE EL CORAZÓN, DE AMÉRICA. Toña


Esta mañana he chateado con tres de vosotros. Me temblaban los dedos y tecleaba las letras por triplicado.
Cuando vuelva iremos al Tibidabo y nos subiremos a la noria para ver Barcelona desde el cielo, ¿verdad?
He dicho cosas que no llegué a decir cuando aún estaba allí, y es que ha sido todo tan rápido.
Volví de Birmania, en dos semanas se decidió todo, y en unas semanas más ya estaba en el avión.
Mis cinco objetivos, tan importantes, en apenas unos días.
Cinco de cinco… y mi vida dio la vuelta.
Cinco de cinco cueste lo que cueste.
Y aquí estoy, revisando los cinco y sus costes… y es que sí que ha sido rápido…

Después de secarme los mocos fui a la inauguración del nuevo hospital de san Carlos. Allí estaban la Ministra de Salud, la Alcaldesa y el Embajador de Japón, que financió el proyecto.
“Yo también quiero sus yenes”, pensé. Y me fui hacia él decidida con mi aspecto deplorable y mi coletita rubia.
El señor era tan bajito que casi le saqué un ojo con mi USB al presentarme. Fue encantador y, después de unas frases de vendedora de teletienda, conseguí una cita con él en su Embajada el lunes a primera hora.
Eli, tendrías que haberme visto… esa es tu Gener.
Continuó la visita al hospital entre enfermos, médicos y flamantes camas azules. Y metida en ese capítulo de Antomía de Grey nicaragüense pensé que iba a ser complicado cambiar, de un día a otro, de expatriada machaca a representante formal de la organización.
La tarde fue una locura preparando los proyectitos que quiero que nos pague el japo, más los informes, las rendiciones. Por la noche, después de mi sesión de spa-palangana me uní a mis compañeros para ir de copas.
Toña, toña y toña…
Nunca pensé que me acostumbraría a la cerveza, aunque la verdad es que no tengo más remedio: aquí no saben qué es el vino.
Ummmmmmm, ese paseo en noria, que sea con una botella de rioja en la mano, ¿se considerará eso botellón?

- Vamos señora, le vamos a enseñar a bailar salsa
- Ni hablar
Y me escapé contenta hacia el hotel.
Salgo en el primer vuelo a Managua.
Mañana veré a Alejandro, mi reducto español en Centro América.
27/07/07

jueves, 26 de julio de 2007

DESDE EL CORAZÓN, DE AMÉRICA. Las escuelas


Hoy he ido a algunas de nuestras escuelas a supervisar e identificar. Los niños corrían hacia mí al verme sacar la cámara, todos querían ser fotografiados y se abrazaban y sonreían para posar para la cooperante española, como me presentaba el técnico.

Supongo que si mi familia no me hubiera llevado a Europa cuando aún era pequeñita, ahora tendría hijos que estarían jugando con estos niños.
Todo depende a veces de tan poco.

En Centroamérica la gente se inventa los nombres, cogen la mitad de uno, la mitad de otro y construyen el que les gusta; cuanto más complicado mejor, que sea único y que suene a princesa de otro mundo o a galán de telenovela.
Todo en la vida es cuestión de gustos, pero a mi me tiembla la voz cuando paso lista y tengo que leer a gritos cosas como Yanaira Davinka Acevedo Dávilaaaaaaaaaaaaaaaaa, o Danilo Yefri Cáceres Mendozaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.
Cuando de verdad se me pusieron los pelos de punta fue con los niños Bruslí y Mel Gibson.
Pero en fin, no soy nadie para juzgar.

A la hora de volver al pueblo se me ocurrió ir en la parte de atrás de la pick up.
- ¿Está segura señora?
- Por favor Helman (sí, así se llama uno de mis compañeros), ¿quién cree que soy?
Maldita la hora en que se me ocurrió sentarme ahí atrás y recorrer el camino de vuelta, lleno de baches, piedras y lodo, saltando como un chimpancé en una colchoneta gigante.
Al llegar me tiré al suelo con las gafas torcidas y el cóccix hecho puré de frijoles.
- ¿Está bien señora?
- Claro, claro- y me alejé cojeando.

De vuelta al hotel me senté de lado para escribir mis informitos escuchando a Julieta Venegas para acordarme de mi peque y que se me hinchara el corazón.
Mi querida Marce, que imprescindible te me has hecho.

26/07/07