martes, 3 de abril de 2012

Cosas de Australia 3. Un mes aquí



Después de un mes aquí toca hacer un poco de repaso.
Leo los periódicos on line y se me cae el alma a los pies, y quiero que vengáis y os alejéis de esa vergüenza desmedida que es ya España. Pienso en mis padres y en general en los que ya no son tan jóvenes y no pueden acometer la aventura de empezar una vida de nuevo. Y me encojo un poquito.
También me pongo triste cuando hablo con mi suegra, porque es maravillosa, y divertida, y se le escapa una tonelada de amor en cada palabra y me dan muchas ganas de abrazarla y llenarla de besos.
Y siento también perderme ver la cara de Luna cuando nazca, y notar la felicidad de Simo e Isra de cerca.
Eso respecto a vosotros que estáis tan lejos…
Respecto a Australia, a Brisbane, a la vida aquí… todo está bien. Vivir aquí es fácil, es alegre, es como el clima.
La gente es honrada, respetuosa. Aquí nadie mira mal a un mendigo o a un borracho, aquí dan por sentado que todo el mundo es bueno hasta que te demuestre lo contrario. Y lo contrario no ocurre. Aquí no existe la picaresca mediterránea esa de, con mucha gracia, eso sí, intentar metértela doblada.
Se vive bien.
Si se tiene dinero claro.
Nuestras cosas siguen en algún punto de alta mar, suponemos.
Ya no podemos o no queremos vivir con tan sólo lo que trajimos en la maleta y lo que compramos “para ir tirando” hasta que llegara el contenedor. Mañana vamos a Myer a gastarnos otros soplecientos mil dólares en más cosas que necesitamos: batidora, discos duros, sábanas, cafetera, secador, bandejas, toallas, plancha, edredón, cuchillos...
Y yo… abandono mi plan de vivir la vida, descansar después de 20 años trabajando, de estudiar una tercera carrera o viajar. Me he dado cuenta de que no sé disfrutar del tiempo libre y el dinero si no lo puedo compartir con quien quiero.
Voy a trabajar.

martes, 27 de marzo de 2012

Cosas de Australia 2. Vila Toscana



Ya tenemos casa.
De la Antigua nos queda la mala experiencia de haber convivido con una cincuentona bipolar y sus dos mascotas agonizantes y la gran suerte de haber conocido a J&J.
Ojalá la relación con estos últimos dure mucho mucho tiempo.
Ahora vivimos en New Farm, un barrio “guay” en el sentido de que es el punto de encuentro de la peñita bohemia de Brisbane sin ser un barrio hippy como es West End, que me habría gustado más, pero bueno.
En New Farm están las galerías de arte, los gafapastas de brazos tatuados, zapatillas de camping de abuelo y flequillo al viento.
Es también el barrio de los restaurantes asiáticos. Eso mola porque llevamos cenando muy variado desde que llegamos aquí.
Hay dos calles principales, Brunswick, que es la alternativa y James, la más cool.
Nuestra casa va de Brunswick a James
Y nuestra casa mola.
Después de dar vueltas y vueltas y ver pisos amueblados ni fu ni fa que costaban unos 2.500€ al mes decidimos alquilar uno vacío y pagar un poquito menos.
Nuestro único requisito fue que tuviera dos dormitorios para cuando vengáis a vernos.

Tiene además un bonito jardín con un espacio con mesas sillas y barbacoas y plaza de garaje.

Cuando nos fuimos de Madrid, sabiendo que todo cuesta aquí el triple decidimos mandar un contenedor de 6m3 con nuestras cosas dentro.
Eso ha costado un congo.
Pero tenía sentido, “si todo es tan caro, lo llevamos y algo nos ahorramos…”
Pero ese contendor nunca ha llegado, nuestras cosas siguen en el puerto de Valencia esperando que algún discípulo de Camps ponga un sello y mande las cajas a Australia.
Y aquí necesitábamos esas cosas.
Y las hemos tenido que volver a comprar.
Así que los cálculos son más o menos estos:
Artículo X costó en España p.e 100 (se envió porque aquí costaba 300)
Llevar el artículo X de España a Australia cuesta 50
Comprar de nuevo el artículo X aquí porque no ha llegado 300
Total 450
Así que cada vez que como, miro el tenedor y pienso que tiene un precio medio de 30€
Alegría, alegría.
Lo otro gracioso es lo de los muebles.
Porque piso sin amueblar significa eso…
Entramos en nuestro flamante apartamento de Vila Toscana con nuestras maletas y todo estaba vacío.
Lo primero fue comprar un colchón y la primera noche dormimos en el suelo.
Al día siguiente compramos una cama.
Y el resto poco a poco porque la realidad es que no hay muchas opciones.
Existe Ikea, pero venir a las antípodas para comprar muebles suecos es una cretinez, además de que nunca me han gustado y aquí es caro, el triple, como todo.
Hay una especie de Ikea australiano que se llama Amart y que si cabe me gusta aún menos.
La otra opción es comprar en Antique shops.
Los dueños de estos sitios recogen muebles viejos, les sacan el polvo y los ponen en tiendas muy chulas con música molona y dos veinteañeros guapos sirviendo capuccinos.
Entonces ya no es un trasto viejo, es un mueble vintage.
Y vas tú (bueno, yo) y pagas 15 veces más de lo que vale y te vas a casa contento porque eres moderno y no compras en Ikea.
Estamos llenando la casa de cosas restauradas, más o menos bonitas y bastante estafa. Pero nos gustan.
Y así ando, gastando una fortuna y media al día para intentar que el apartamento de Vila Toscana parezca un hogar.
Espero que os guste.

jueves, 22 de marzo de 2012

Cosas de Australia 1. Los Aussies



Llevo dos semanas largas ya en Australia.
Aún no había escrito porque creía que lo que estaba viviendo hasta el momento no era emocionante, ni especialmente divertido, ni… no sé.
No me parecía que nada estuviera a la altura de mis anteriores historias.
Hoy he entendido que nunca lo estará.
He venido aquí a vivir.
Todo lo anterior, viajes a Birmania, proyectos de cooperación en Nepal o Nicaragua, fugas de Perú a Brasil… todo eran aventuras.
Esto va a ser mi rutina, por mucho que sea rutina en las antípodas.
Al final me decido a escribir porque cumplir con lo pendiente me hace feliz.
Así que aquí estoy, dispuesta a contar cosas de este lugar. He preparado un listado de particularidades que me han llamado la atención, espero que os hagan gracia:
La primera cosa curiosa de esta gente es que no cambian la hora. El resto de Australia sí, ojo, sólo en Queensland han decidido que no.
Nadie fuma, sólo he visto fumar a los yonkies y a los homeless borrachos.
En las casas está prohibido fumar, me refiero a tu casa, la casa que alquilas y por la que pagas un dineral cada dos semanas.
Sólo puedes fumar en una casa si te la compras.
La gente sólo bebe si no va a conducir. Si cogen en el coche no se toman ni siquiera una cerveza.
Ikea es el doble de caro que en España. Aquí dicen Aikia. J
El café con leche es absolutamente delicioso. Hasta ahora es lo que más me gusta de aquí.
La gente, los desconocidos, te saludan por la calle. Son tan amables que llega un momento que parecen bobos.
Que te venga una persona a limpiar la casa, una keli, cuesta 35$ la hora. Más de lo que cobra un científico en España.
En el super, si pagas con tarjeta, da igual cuanto, puedes pedir que te den dinero de tu cuenta o de tu crédito en efectivo. Se llama cashback. Te compras un paquete de chicles de 5$ y pides 100 en billetitos.
Si vas sin casco te multan. Me refiero a yendo en bici.
En los bares y restaurantes no hay lavabo, están en la parte de atrás o en la primera planta de los edificios. Lo comparten varios comercios, es de uso público y siempre están limpios.
El transporte público es una desgracia, lo reconocen los propios australianos.
Un billete sencillo cuesta 5$.
El agua es gratis, la electricidad y el gas sí se pagan.
Los semáforos son eternos, agotan tu paciencia. Pero nadie cruza en rojo.
Aquí coges sitio en una terraza, dejas el iPhone, iPad, cartera y todo en la mesa y te vas dentro a pedir. Nadie roba, todos son descuidados porque nadie roba.
He visto a muchos australianos caminar descalzos por la calle. A mí me parece una guarrada. Mi opinión general sobre sus hábitos de higiene es negativa. Pongo un ejemplo: en Bikram hay unas 25 personas haciendo yoga a 40 grados. Pues en todo la escuela hay una sola ducha y soy la única que la usa. El resto se pasan una toallita por la cara y se van. Una cerdada.
Todo es carísimo, especialmente el alcohol. He probado algunos vinos australianos y no me están gustando de momento.
Y de mí vida aquí puedo decir que pasé la primera semana buscando un apartamento para M y para mí. Eso se hace igual que en España, se mira en Internet, se llama a las agencias, se patean calles y barrios se paga y listo.
La diferencia es que no conocíamos las agencias, ni las calles, ni los barrios ni nada.
Esta siendo todo lo difícil que se espera que sea el empezar una vida lejos.
Pero tan lejos…

jueves, 12 de enero de 2012

Dejarte fue como apagar
el extractor de la cocina.

sábado, 31 de diciembre de 2011

2011 que te vas...


Quedan unas horitas para decir adiós a 2011, repaso rápido, antes de ir a la cena de mi amiga más glamurosa, Eva Roy.

Lo mejor que ha tenido este año es que cada vez me sitúa más lejos de 2009, por lógica, y así puedo echar más tierra (o estiércol) sobre las malas experiencias de ese año.

En 2010 conocí a Manolo, así que muy bien tenía que hacerlo 2011 para superar eso, pero sí, durante este año se ha multiplicado la confianza, la admiración, las risas, los planes…

Tanto has sido así que hubo que sellarlo todo con una boda relámpago, boda con risas hasta la amenaza de desalojo del registro civil.

Al final se pudo, a pesar de las carcajadas.

Ayer, último viernes de 2011 se cerró una relación laboral de casi 7 años. La más larga hasta ahora en mi vida. Guardo recuerdos muy buenos de Nepal, de Nicaragua, de compañeros que siguen y seguirán en mi vida.

En este año he dicho adiós a amigos de hacía tiempo, amigos que han tomado un camino muy alejado del mío. Les deseo suerte, y sobre todo que recuperen la alegría y la ilusión que hizo que estuviéramos tan unidos durante una época.

Pero en fin, 2011 ha sido sobre todo, el año de la DECISIÓN.

Manolo y yo empezamos una nueva vida lejos, más lejos imposible.

Cerramos el año haciendo maletas y, sin portazos pero con decisión, nos vamos a Australia donde nos esperan nuevos trabajos, nueva casa, nuevo clima y nueva gente.

Aquí se quedan muchas personas con las que intentaremos mantener el contacto y que esperamos que nos vengan a ver… pero todo eso será en 2012.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Para siempre

Para siempre
soñar contigo un domingo,
tomarte de la mano,
lamer todo tu nombre,
y todo tu cuerpo,
y toda tu soledad.

domingo, 14 de agosto de 2011

De papas y cabreos





Con este post quiero explicar lo que viene ocurriendo en mi muro de Facebook desde hace, aproximadamente, dos semanas y a raíz de la inminente visita del papa.

Soy rematadamente atea, así se me ha educado. Me dejaron tener un amigo imaginario hasta los 5 años pero luego ya no. Me educaron en la razón, me hablaron de ciencia y me enseñaron que en la vida tenía que actuar de forma noble no por miedo a un castigo ni por afán de recompensas, si no porque ya había bastante gente mala por ahí como para ser yo una más.

También me previnieron sobre los fanatismos, me explicaron que las peores matanzas de la historia se habían hecho en nombre de dios, de uno u otro.

Y luego me dijeron que hiciera lo que me diera la gana.

Cambiemos de tema.

Situándonos en la actualidad la cosa está jodida, tengo a muchos conocidos en el paro y me consta que cualquier día de estos yo misma puedo estar en la calle.

En este país la clase política derrocha ineptitud.

Si bien el actual gobierno se ha encontrado con una crisis mundial por la que nos hemos despeñado sin remedio, se han cometido tantos errores que ni eso ni nada le puede ya disculpar.

El que viene ahora lo va a hacer peor, eso lo tengo claro. Al tiempo.

Y más cosas, no sólo relacionadas con la política, ya se sabe: locos que masacran a jóvenes en una isla, guerras en nombre de Alá o del petróleo o de lo que sea, y el aumento de la brecha.

Mientras escribo esto la distancia entre ricos y pobres aumenta y los más pobres no tienen ya ninguna opción.

Eso es lo más jodido.

Y de repente llega el papa.

Y le cuesta al estado 50 millones de euros que NO tiene.

No los tiene y por eso se cierran ambulatorios, y guarderías, y se despiden profesores de las escuelas públicas.

España, un estado aconfesional se gasta 50 millones de euros en hacerle la pelota con lujos y derroches a un líder espiritual.

Me cabrea.

Si hicieran lo mismo recibiendo al Dalai Lama tampoco me parecería bien, claro, pero eso nunca va a ocurrir porque aquí la gente cree que todo lo de fuera es malo. Han sido muchos años de dictadura y de gobiernos de derechas.

La cuestión es que va a ocurrir con el papa.

El jefe de la Iglesia Católica.

El jefe de un club que ha cometido, comete y cometerá atrocidades terribles.

Como yo no sé escribir os dejo aquí una carta que le ha dedicado al señor este alemán la revista Rolling Stone. Ojalá la hubiera escrito yo.

Comparto sus motivos, como la mayoría de gente que conozco.

El señor este hace esas cosas y estas otras.

Entonces me cabreo más…

Y como me cabreo mucho lo digo en mi casa, con mis amigos, y en mi cuenta de Facebook. MI CUENTA de Facebook, y me cago y me recago mil veces en la iglesia católica porque tengo motivos y soy grosera porque además de argumentos tengo corazón y es imposible que no me hierva la sangre ante semejante despropósito, como me hierve ante muchas otras injusticias.

Comparto esos motivos con el 99% de mi entorno, gente en general con más estudios que yo, más inteligentes, que leen más periódicos que yo (o escriben en ellos) y , en definitiva, profesionales y personas a las que admiro y quiero.

Todos opinamos lo mismo sobre la visita del papa.

Hay un 1% de gente a la que también quiero por muchos y muy diferentes motivos, con o sin estudios, y que han sido educados de forma diferente a la mía y a la de ese 99%. Ninguno es mejor que otro…

Hasta que llega el momento en que ese 1% que no tiene argumentos, ni datos, ni nada que apoye su postura (y ojo, que eso me da igual), se mete en mi casa y empieza a insultarme a mí y al otro 99%.

Y eso no me da igual…

Y entonces me cabreo mucho más.

Encima me dicen que les he ofendido, su único argumento es que no les gusta lo que leen, que eso les ofende y que por eso insultan.

Mi intención no es ofender, es defender mis razones y desahogarme repito EN MI CASA.

Resulta también que ese 1% se caga en el gobierno y en el Barça y en lo que le parece bien. Pero eso sí se puede, ¿no? En el papa no…

Y concluyo: quiero a mis amigos por igual, hasta que a algunos su falta de argumentos les ciega y se estrellan torpemente ante la evidencia. Me da igual lo que crean unos u otros, y no pretendo que piensen igual que yo, pero si a alguien no le gusta lo que escribo, que no lo lea, que ni mis blogs, ni mi cuenta en Facebook, ni mi Twitter son espacios de debate, para eso están los foros, la radio y los bares.

Ya sabéis: “No vayas a rezar a mi colegio y yo no iré a pensar a tu iglesia”.